Desamor y amor... enamorados...

31 octubre, 2011

Para que no digas
que no pavoneé por ti
recordaré, por si lo has olvidado
que me gustaba
tenderme en el pasto
para reír y oír música,
compartir los audífonos,
entonces, cuando éramos nada,
y cuando volvimos a serlo,
presos de nosotros.
Y la vida mágica ay sí!
el verde del pasto
reconfortaba más contigo
y los atardeceres
fueron más reales,
lejos de los autos y de la gente,
aún en medio de la ciudad.
Con un reproductor
y nuestros tarareos,
en un parque o una plaza,
hacíamos un espacio eterno.

No hay comentarios.: