No te vayas. No regreses. No quiero irme.
No me desgarres. Pero hazlo.
Demuéstrame otra vez que no tengo límites.
Run Run, no desarmes esa cama,
sorpréndeme y no te vayas.
Porque seguramente te irás, o yo me iré
por pasillos desiertos.
Run Run, déjame una caricia
y desnúdame para verte,
desarmado tonto inexplicable,
y yo alelada por esta belleza impensable.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario