Hoy que nos hemos encontrado,
ya no me queda más que reir,
porque no somos mucho más
que dos extraños,
dos extraños aterrados
aterrados con la sonrisa del otro,
y un cómo estás que te cercena
el aliento, ay dios, si no me tuvieras
en frente
y si fuéramos extraños verdaderos,
nada de esto tendría la rareza de hoy.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario