Hagas lo que hagas,
nunca seré tu invisible.
Porque algún día estuve
en la puerta de tu misterio.
Nada más,
aunque ya no podamos decirnos
nada más. Dejaré que navegues
en los efluvios violentos,
y volverás cada noche real
a tu poema de amor no exigido.
Extrañarás.
No sabrás,
porque te equivocaste
y aunque quisieras
volver atrás
ya no puedes,
ya nada sería lo mismo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario