Hoy, desde la tierra señalada por el tiempo, escribo, como con un cristal en la arena mojada, el eco constante de nuestras vidas.
Desatar un deseo en un hálito
ni gritar, ni contener
un deseo que corroe
que se anuncia por sí mismo.
Observar
la inmanencia de una sola cosa.
Recordar
el flujo de las fuerzas.
Seducir
lo que se anuncia y calla.
2 comentarios:
Cuando el deseo es tremendo no se puede gritar, ni hablar nada, sólo con el lenguaje del cuerpo se puede decir algo... pero ni eso.
Vida en un suspiro
Me encantan tus poesias... realmente me encantan
Publicar un comentario