Una historia distinta, un amor diferente
solos los dos, rodeados de gente, solos los dos
Eres el ímpetu del viento que despierta mi rostro y la brisa tibia de mi otoño. El culpable de mis sonrisas justificadas y no justificadas. Sabedor de mis secretos, te guardas lo que nadie conoce de nosotros. Lo guardas y, como un niño, juegas a hacerme feliz... juegas y lo haces real. Tan real que ya no puedo evitar decirte que te amo.
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